El costo y el plazo se acuerdan por escrito antes de escribir la primera línea de código. Si el alcance cambia, se vuelve a acordar.
Una reunión inicial para entender el proceso y su contexto. Se entrega un alcance escrito con supuestos, plazos y costo antes de comenzar.
Avances revisables de forma periódica sobre el sistema real, no sobre maquetas. Las correcciones se incorporan antes de que sean costosas.
Puesta en producción, documentación y capacitación. La propiedad y los accesos quedan a nombre del cliente, con soporte posterior acordado.
Una contraparte con capacidad de decidir. La mayoría de los atrasos en proyectos de software no son técnicos: son decisiones que quedan esperando aprobación.
Acceso a quien conoce el proceso de verdad. Normalmente no es la gerencia, sino quien lo ejecuta todos los días.
Disponibilidad para las revisiones de avance. Son cortas y espaciadas, pero es donde se corrige barato lo que después sale caro.
Agende una reunión de treinta minutos. Al terminar tendrá un diagnóstico del problema y una propuesta de alcance, sin compromiso.